Del otro lado del teléfono, bien lejos de Tucumán, una voz diferente a la acostumbrada en el búnker de Atlético atiende y saluda. Gabriel Vales no es el mismo, perdió la alegría porque está pasando una difícil situación personal. El General de la risa "decana" está golpeado. El impacto fue directo al hígado y tuvo sus consecuencias: El "profe" no se sumará, por ahora, a la pretemporada. Su arribo al "Jardín" quedó en stand by. No se sabe a ciencia cierta cuándo estará motivando a sus pupilos nuevamente.
"Quiero volver lo más rápido posible, pero lamentablemente tengo que solucionar unos temas personales que estando allá en Tucumán me sería complicado", le explicaba el ayudante de campo de "RR" a LG Deportiva hace unos días. Ayer, el ex Ferro volvió a ratificar lo que el DT no debe haber querido escuchar. "No, no vuelvo mañana (por hoy), lamentablemente", confirmó Vales.
Lo bueno dentro de la tormenta que está pasando el "profe" son sus ganas mirar hacia adelante. "Estaba y estoy muy metido en el proyecto. Atlético no es un trabajo más. Tengo muchos sentimientos con el club, con los jugadores, con la prensa misma. Ustedes siempre se portaron bien con nosotros", agradece Gabriel, mientras aclara que esto no se trata de un adiós eterno, aunque... "Tengo una nena de 12 años y un nene de seis; ellos están primero, debo preocuparme por ellos y porque todo esté bien. Es una situación difícil la que estoy viviendo", repite una y otra vez el hombre cuya voz cantante fue vital en lo emocional para los jugadores durante la época de vacas flacas, a mediados del inicio de la gestión de Ricardo Rodríguez. Para repasar en limpio, que Vales esté ausente es la noticia menos pensada y más dolorosa que puedan recibir el cuerpo técnico y los "decanos", inclusive por encima de los refuerzos. Es el bastión mental: con su buen ánimo y bromas mantenía la buena vibra de la concentración.
"Hablé con Ricardo. Le conté lo que me estaba pasando y él lo entendió. Me dijo que me tome un tiempo, lo que necesite para después sumarme de lleno al equipo. Ni vacaciones pude tomarme con todo esto que me pasó", asevera Vales sin dar precisiones. Hay que respetar su espacio, su intimidad.
"Les agradezco el hecho de que se preocupen por mí. Ojalá pueda volver y darles un abrazo a todos. Ahora estoy sentado en una confitería tomando un café y organizando mi vida", ríe como para meterle un pum para arriba Gabriel, como dejando en claro que la situación, por más dura que sea, no le cambiará su yo interior. "Tengo mucha fe de que todo va a estar bien, que todo se va a solucionar".
El dolor a Vales le cambió el panorama pero no la esperanza de seguir en el "decano". "Un abrazo a todos, feliz 2013; nos vemos pronto", insiste antes de despedirse.